SLOW LIFE

En esta era tecnológica trabajamos y comemos más rápido y dormimos menos horas de las necesarias. Nuestra salud se resiente, nuestras relaciones también y, cómo no, nuestro trabajo. Si la administración de fincas ya es complicada de por sí, no encontrarnos en pleno rendimiento hace que decaiga la calidad del servicio y las tensiones nos afecten mucho más. No podemos evitar que exista gente tóxica ni emergencias, pero podemos tener la serenidad para afrontar esas circunstancias de la mejor forma posible.
Tenemos mejores relojes, pero menos tiempo; más “amigos” de redes sociales y menos de carne y hueso; poseemos más cosas materiales y nos sentimos cada vez más vacíos. Lo primero que debemos hacer es replantearnos el ritmo de vida que llevamos. Creo que las cosas más importantes de la vida deben ser tomadas con más calma.

La “Vida Slow” es una cambio cultural hacia la desaceleración de nuestra forma de vida y hacia un mayor disfrute de la misma. Se basa en un giro hacia la revalorización de los afectos, la realización de actividades que nos proporcionen placer y el comer alimentos saludables (Slow Food vs. Fast Food). Consiste en un cambio en nuestra actitud ante la vida, relacionado con la desaceleración en la forma de comer, de trabajar, un mayor espacio para el ocio, el relax, los hobbies y las relaciones afectivas.

El Movimiento Slow comenzó en 1986 como una protesta en Roma ante la apertura de un restaurante McDonald’s en Piazza di Spagna. Propone tomar de forma consciente el control de nuestro tiempo en lugar de vivir bajo la tiranía del reloj, encontrando un equilibrio entre nuestras obligaciones (laborales, académicas) y la tranquilidad de gozar de la familia, de los amigos, de una caminata, la lectura de un buen libro o de una comida saludable.
La Vida Slow no significa pasividad, sino reorientar nuestra energía vital hacia valores y actitudes fundamentales, en consonancia con la naturaleza y la energía del universo, con el fin de alcanzar una mayor calidad de vida. El foco de nuestra atención estará en ser selectivo en el tiempo dedicado a cada una de nuestras actividades.

Algunos consejos [que nos parecerán evidentes, pero que es probable que no cumplamos] para lograr esa mejoría en nuestras vidas son los siguientes:
• Duerme lo necesario. El sueño es la actividad reparadora psíquica y física por excelencia.
• Ingiere una dieta con alto contenido en frutas y verduras.
• Practica un hobby que te dé tranquilidad. Yoga o relajación, pintar, escuchar música, cultivar una huerta, etc..
• Realiza actividad física moderada (caminar, nadar, andar en bici) por lo menos tres veces a la semana.
• No satures tu agenda de actividades, todo puede esperar. (Si estuviéramos muertos nadie las haría, ¿no?)
• Realiza una actividad cada vez, no varias al mismo tiempo. (La multitarea sólo puede realizarla una mujer, pero también a ellas les recomiendo hacer una a cada momento).
• No mires el reloj continuamente y, de ser posible, no utilices reloj de pulsera. Los fines de semana no pongas el despertador: levántate a la hora natural “solicitada” por su organismo.
• Come despacio, mastica bien los alimentos antes de tragarlos. Saboreando cada bocado.
• No hagas nada. Sí, también debe haber ratos de no hacer nada en nuestra vida. Sólo respirar, mirar las nubes, sentir crecer la hierba.
• Prepara una comida tranquila. Disfruta de la conversación si estás comiendo junto a otras personas, sin el ruido de la televisión al lado. Quien dice una comida, dice un té con pastel de zanahoria, una tabla de quesos y vino, jamón ibérico…
• Cuando estés de vacaciones disfruta tranquilamente de las mismas sin embarcarte en múltiples y agotadoras actividades diarias (realizar excursiones o juegos o partidos o bailes todo el tiempo).
• Piensa. Siéntate a reflexionar, sin guión, pero con papel y lápiz.
• Programa tiempo en tu agenda diaria para estar con personas que quieres o realizar actividades que te generan placer.

El porqué de una Vida Slow:
El vivir apresuradamente y comer alimentos no saludables (con alto contenido graso) es un factor de riesgo para sufrir enfermedades cardíacas. El estrés crónico puede desencadenar múltiples enfermedades físicas o mentales (artritis, úlcera, alopecia, enfermedades cutáneas, cáncer…) y empeorar las preexistentes. El estrés crónico debilita tanto nuestras defensas físicas (sistema inmune) como mentales. El estrés crónico puede llevarnos a estados de agotamiento psicofísico o depresión.
Creo que todos conocemos a alguien que lo ha sufrido o sufre.

Esto me contó un amigo de Valladolid que fue a trabajar a Goteborg: La primera vez que fui a Suecia, en 1990, uno de mis colegas suecos me recogía todas las mañanas de la casa de Torslanda en la que me alojaba. Estábamos en un mes de septiembre con algo de frío y nevisca. Llegábamos temprano a la fábrica de Volvo y él estacionaba el coche muy lejos de la puerta de entrada (son unos 3.000 empleados, muchos de los cuales van en coche a la empresa). El primer día no hice comentario alguno, tampoco el segundo ni el tercero. Al cabo de una semana, ya con un poco más de confianza, una mañana le pregunté a mi colega: ¿Tienen ustedes plaza fija para aparcar aquí?, pues me doy cuenta de que hemos llegado temprano, con el estacionamiento vacío y hemos dejado el coche al final de todo…”. Y él me respondió: “Es que como llegamos temprano tenemos tiempo para caminar y quien venga después puede que vaya a llegar tarde y es mejor que encuentre sitio más cerca de la puerta. ¿No te parece?”.
Imaginen la cara que puso. Me contaba que no paraban, pero tampoco iban acelerados. Tenían innumerables reuniones para encontrar la solución más adecuada a un problema o un reto.
Es un ejemplo a imitar. Suecia no tiene nuestro sol ni nuestra gastronomía porque si no… Suecia tiene tan sólo 9 millones de habitantes. Y a pesar de no funcionar con el ritmo neoyorquino han conseguido empresas punteras a nivel mundial: Volvo, Saab, Boliden, SAS, Husqvarna, Skandia, Ericsson, Electrolux, ABB, IKEA, Astra Zeneca, etc… Si nosotros somos unos 47 millones de españoles ¿cuántas empresas de esa categoría deberíamos tener? Ahora incluso la literatura sueca arrasa: Henning Mankell con su inspector Wallander, Jo Nesbø, Åsa Larsson y su abogada Rebecka Martinsson, el fallecido Stieg Larsson, mi amiga Camilla Lackberg, Astrid Lindgren…

En la actualidad, hay un gran movimiento en Europa llamado “Slow Food”. La Slow Food International Association, cuyo símbolo es un caracol. Lo que el movimiento Slow Food predica es que las personas deben comer y beber lentamente, dándose tiempo para saborear los alimentos, buscando alimentos de producción natural, disfrutando de la preparación, en convivencia con la familia, con los amigos, sin prisa y con calidad. La idea es contraponerse al espíritu del Fast Food y lo que éste representa como estilo de vida. La sorpresa, por tanto, es que ese movimiento de Slow Food está sirviendo de base para un movimiento más amplio llamado Slow Europe.

La base de todo está en el cuestionamiento de la velocidad generada por la globalización, por el deseo de “tener en cantidad” (nivel de vida, pero de qué tipo) en contraposición al de “calidad de vida” o “calidad del ser”. Comemos deprisa, trabajamos deprisa, nos divertimos deprisa, tomamos un café rápido con una amigo, jugamos un partido deprisa, hacemos muchas cosas que encajamos con calzador en nuestras agendas. Todo veloz y apresurado. No nos damos cuenta de que nos deshumanizamos, nos volvemos autómatas. La actitud sin prisa no significa hacer menos ni tener menor productividad. Significa trabajar y hacer las cosas con más calidad y más productividad, con mayor perfección, con atención a los detalles y con menos estrés. Significa retomar los valores de la familia, de los amigos, del tiempo libre, del placer del buen ocio. Del aquí y ahora, presente y concreto, en contraposición a lo mundial y globalizado, indefinido y anónimo. Significa retomar los valores esenciales del ser humano, de los pequeños placeres de lo cotidiano, de la simplicidad de lo esencial, lo que más nos llena. Significa un ambiente de trabajo menos coercitivo, más alegre y, por lo tanto, más productivo. Donde los seres humanos realizan, sin estrés, lo que mejor saben hacer.

Sólo me resta felicitarte por haber conseguido leer este artículo hasta el final. La mayoría lo habrán dejado por la mitad para “no perder tiempo”.

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